La potencia de un trabajo que cambia vidas

La potencia de un trabajo que cambia vidas

La violencia hacia las mujeres y, particularmente en los barrios más vulnerables, es una realidad que golpea Latinoamérica. ¿Puede una oportunidad de empleo formal torcer trayectorias de vida y brindar nuevos horizontes de esperanza? Esta fue una de las preguntas que dieron origen a la investigación “El primer empleo como forma de reducción de la violencia y discriminación”, realizada por Espacio Público y que comienzan a conocerse sus resultados. 

Durante el 2020 y 2021, Espacio Público, un centro de estudios independiente de Chile, con el apoyo de Flacso Costa Rica y de IDRC, desarrolló este trabajo de investigación con el objetivo de identificar los efectos de un primer empleo a temprana edad en la industria del conocimiento en las colaboradoras mujeres de Arbusta.

La investigación, a cargo de Espacio Público, sostiene entre sus principales hallazgos que al “ofrecer una oportunidad de trabajo única (…) las colaboradoras [de Arbusta] adquieren habilidades técnicas y desarrollan habilidades psicosociales que, a su vez, las protegen contra la violencia”. 

Con operaciones en Colombia, Argentina y Uruguay, Arbusta ofrece un primer empleo a jóvenes sin experiencia de trabajo formal previa quienes, bajo la modalidad de aprender trabajando, se forman para brindar servicios de tecnología a otras grandes empresas en la región. En la actualidad, Arbusta cuenta con más de 400 colaboradores, en su mayoría jóvenes millennials y centennials que provienen de contextos socioeconómicos frágiles, dentro del cual el 60% son mujeres, en un intento de reducir la brecha de género que domina a la industria tecnológica. 

La investigación, llevada adelante por Eleonora Nun, Investigadora de Espacio Público, y Teresa Ropert, a cargo del trabajo en terreno de este proyecto,  da cuenta cómo las mujeres que han pasado por Arbusta señalan esta experiencia como significativa y transformadora de sus trayectorias vitales, más allá de la empleabilidad.

Al analizar los efectos de Arbusta en la vida de sus colaboradoras se investigó sobre los distintos tipos de violencia que operan sobre las mujeres jóvenes de barrios populares de América Latina. Se trabajó en comprender cómo estas diferentes formas que toma la violencia afectan particularmente este grupo, y en qué maneras los procesos de aprendizaje y desarrollo dentro de la empresa han servido para liberarse de muchas de ellas. 

Una de las primeras dimensiones abordadas fueron las desigualdades estructurales de la sociedad, es decir dónde y cómo viven las colaboradoras, qué roles ocupan en sus núcleos familiares y a qué experiencias laborales habían podido acceder anteriormente. 

El estudio reveló que “...reportan insistentemente falta de oportunidades laborales estables y formales antes de llegar a Arbusta, lo que se relaciona con factores como ser mujeres y estar a cargo de labores de cuidado de familiares en muchos casos, no contar con estudios superiores y/o experiencia laboral previa (lo que implica un círculo vicioso evidente de exclusión social) y estigma territorial por vivir donde viven.”

Las formas de la violencia

La violencia física sobre las mujeres es una realidad cotidiana en todos los territorios. En el caso de las colaboradoras de Arbusta, la investigación ha identificado dos grandes formas en la que esta es o fue ejercida. Por un lado, las integrantes del equipo han relatado haber sufrido acoso sexual callejero o en espacios públicos; por otro han afirmado haber vivido situaciones de violencia física dentro de sus grupos familiares. 

Así mismo, del estudio se desprende que las colaboradoras también registran haber sufrido violencia psicológica o emocional por parte de parejas o figuras masculinas de su entorno. Tan importante es esta pregunta en estos territorios que aproximadamente una de cada cinco colaboradoras refiere lo mismo para violencia física.” 

Otra forma abordada fue la violencia simbólica, es decir, todas aquellas acciones que continúan con la reproducción de un sistema de pensamiento que legitima desigualdades sociales, invisibilizando las prácticas violentas estructurales o directas. 

Uno de los principales resultados registrados en el informe es el impacto que Arbusta tiene al romper con el círculo de la exclusión. 

En la investigación “(…) se señala que una fortaleza del modelo implementado en Abusta es contratar a gente con motivación de aprender, independientemente de los estudios que tengan. (…)”. Además, agregó Teresa Ropert, a cargo de la investigación, las colaboradoras “pueden proponer cosas y ser escuchadas en sus  necesidades. Arbusta las acompaña durante su ingreso y paso por la empresa, las hace sentir apoyadas, lo que ellas mismas refieren como un contexto laboral diferente de otros empleos.”

En este sentido, tras esa primera barrera derribada, las participantes del estudio dieron cuenta de una mejoría significativa en sus habilidades de expresión oral, superando la timidez y ganando confianza en sí mismas para expresarse. 

Acorde a lo expuesto por Espacio Público, a través de la implementación de diferentes estrategias, Arbusta se convierte en un espacio de desarrollo y crecimiento personal que permite a sus colaboradoras enriquecer habilidades específicas conjuntamente a mejorar sus expectativas de futuro, proyectar horizontes laborales y educacionales propios, desafiando la movilidad social. 

Las colaboradoras consideran a Arbusta como un espacio también para el “mejoramiento de su autoestima, de la confianza en sí mismas y de las ganas de seguir superándose en el futuro”, sostuvo Ropert.  

Trayectorias de vida, nuevos horizontes

Como se mencionaba al comienzo, Arbusta impacta positivamente en la trayectoria de vida de sus colaboradoras. Uno de esos efectos relevados fue su importante aporte contra la violencia hacia las mujeres. Al proveer de soportes materiales y psicológicos, las colaboradoras de Arbusta cuentan con recursos para interrumpir violencias directas y comenzar a desarticular mecanismos estructurales y simbólicos que reproducen y legitiman esas violencias. De esta manera, se produce una transformación radical en las colaboradoras, “muchas refieren de haberle dado la vuelta a sus historias de vida, sentir que son capaces de nuevos desafíos, que pueden organizar un proyecto de vida propio a partir de su experiencia de inserción en Arbusta.” 

Respecto del impacto de estos resultados en Arbusta, Martina Deluchi, Human Capital Manager, expresó: “Esta investigación nos ha iluminado aspectos novedosos de nuestro modelo de identificación y desarrollo de talento joven en América Latina, y nos ha permitido poner foco en nuestras políticas de género, que buscan aumentar la participación de las mujeres en la industria IT y generar las condiciones para que cada una de las jóvenes que ingresa a trabajar en Arbusta pueda desplegar al máximo su potencial”. 

En lo observado por Espacio Público entre 2020 y 2021 el modelo de Arbusta se vuelve fundamental al desarrollar junto a sus colaboradoras herramientas, conocimientos y transformaciones que las acompañan al desarticular las violencias que las rodean.

Este estudio forma parte de la iniciativa Vidas Sitiadas coordinado por FLACSO Costa Rica con el financiamiento de IDRC, el Centro Internacional de Investigación para el Desarrollo de Canadá. Sus principales resultados están disponibles en este enlace.

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