“Para ser parte de la cultura hacker, el talento que hay que tener es la curiosidad”

Cultura Hacker - Sebastián Bortnik - Arbusta

Por Agustín Cesio

El viernes 27 de noviembre, Sebastián Bortnik, referente latinoamericano en seguridad informática y divulgador, brindó a más de setenta arbusters una interesante y didáctica charla sobre ciberseguridad y cultura hacker. La exposición se dio en el marco del ciclo “Conversaciones que nos inspiran” y del Mes de la Ciberseguridad en Arbusta. Se trató de un encuentro enriquecedor, que nos permitió dos cosas: seguir en línea con las tendencias de las industrias del conocimiento y generar comunidad con un campo profesional que se nutre del talento y la curiosidad.

Las palabras de Sebastián reflejaron su trayectoria. Fueron anfibias, entre dos universos “muy iguales y a la vez muy diferentes”, tal como los definió: la industria de la seguridad informática y la actividad de divulgación. En el primero de los mundos tuvo un rol destacado uno de nuestros fundadores, Federico Seineldin. “Es uno de mis grandes maestros. Trabajé con él un año y medio en Rosario y me marcó”, confesó. Su actividad divulgadora comenzó en Argentina Cibersegura, organización sin fines de lucro que fundó y en la que se desempeñó como director hasta 2018. En 2016 dio una charla TED “Grooming, el acoso ¿virtual?, que ya tiene más de 280.000 visualizaciones,  y su actividad divulgadora continúa en estos días con la publicación de su libro Guía para la Crianza en un Mundo Digital, editado por la Editorial Siglo XXI.

Una tarea inicial para la seguridad informática es deslindar los campos: el hacking no equivale a delincuencia informática. “Hasta hace unos años era visto como algo malo. Por suerte está cambiando. Además, hay una idea de que para ser hacker hay que ser genio y no es así”, sostuvo Bortnik. Para él, estamos ante una cultura y un conocimiento que constituyen una industria no muy distinta a cualquier otra rama de la tecnología. “La única diferencia entre alguien que se dedica al hacking y cualquier otro rubro de la informática es el interés o la inquietud por conocer. Para ser parte de la cultura hacker, el talento que hay que tener es la curiosidad”, agregó.

Con esto, quedó claro que el espíritu de Arbusta y la cultura hacker tienen un punto de conexión: si una de nuestras ideas fuerza es develar talento oculto, para la cultura hacker es vital darle rienda suelta a la curiosidad. En definitiva, se trata de potenciar procesos y de iniciar caminos liberadores, con un punto de partida claro y un abanico de posibilidades, algunas inesperadas.

Una de esas posibilidades se le presentó a Sebastián hace más de diez años: un salto de lo operacional a la investigación, campo que es a la vez un diferencial y “un micromundo dentro de la seguridad informática”. A partir de este punto, la charla se llenó de historias que graficaron el espíritu hacker y dimensionaron lo que significa investigar en materia de ciberseguridad. Las preguntas de nuestros equipos brotaron por doquier y convirtieron una exposición en una conversación…

Bortnik contó que en un caso de fishing su equipo detectó las vulnerabilidades de un ciberdelincuente. “Nos dimos cuenta de que podíamos hackearlo”, explicó. Luego, enumeró ejemplos de ransomware (un código malicioso que encripta los archivos de la computadora para pedir un rescate), o las variantes de amenazas presentadas por un desarrollador de malware, frente al que desarrollaron detecciones genéricas, “firmas en el antivirus que permiten detectar una familia de archivos que se comportan de determinada manera”, aseguró.

“Básicamente, le complicamos la vida a la gente que desarrollaba amenazas, para que le sea más difícil no ser detectado por un antivirus”, sentenció. Tan efectivo fue el trabajo del grupo de investigadores de Sebastián, que uno de los desarrolladores de malware, a punto de ser vencido, dejó un mensaje para los investigadores en el código malicioso: “Leave me alone”.

Los ejemplos dejaron claro que un hacker no es lo mismo que un cibercriminal: la frontera que separa a ambos es ética. Aquí, la charla retomó uno de los puntos iniciales: “Quienes trabajamos en el mundo de la seguridad informática tenemos una acepción de la palabra hacker muy distinta a la gente que no trabaja. Para nosotros, está asociada a la curiosidad. La idea del hacking es poder pensar cómo sacar el máximo provecho de algo, cómo resolver un problema de forma curiosa. Durante los últimos años, de la mano de la innovación, ganó fuerza el sentido positivo de la palabra”, dijo Bortnik.

La conversación terminó develando la conexión entre las ideas de Arbusta y la cultura hacker. “Sin dudas tienen el espíritu. Decidieron hackear un problema de las sociedades, el hecho de que las empresas y los barrios populares no se miraban. Está clarísimo que Arbusta está planteada desde un concepto hacker de encontrar soluciones con curiosidad, creatividad e ingenio”, nos despidió Sebastián.