Potenciar los vínculos potencia nuestro trabajo 

Lo vemos en las películas, lo escuchamos en las canciones, es parte de nuestro GPS sentimental: la sociedad está cambiando y, muchas veces, nos sentimos confundidos sobre las formas de vincularnos, sobre cómo tratarnos y hablarnos. En Arbusta queremos que todas las personas puedan desplegar su potencial, por eso, nos propusimos compartir un tiempo después de la jornada, para que dos especialistas vengan a sumarnos claridad, con tips y sugerencias para nuestro día a día. Los invitados fueron Luciana Peker, quien ha publicado en diarios y revistas latinoamericanos, autora de La revolución de las hijas, entre otros, y galardonada con el premio “Lola Mora” a la trayectoria; y Luciano Fabbri, Doctor en Ciencias Sociales, docente e investigador de la Universidad Nacional de Rosario y editor de La masculinidad incomodada

Vínculos - Arbusta

Fabbri comenzó explicando que cuando escuchamos “género” pensamos en mujeres o diversidades, pero que el “gran desafío es reconocernos todos como sujetos de género” y visibilizar cómo los “mandatos de masculinidad” condicionan formas de estar en el mundo y construir vínculos, que se van haciendo cuerpo, hasta naturalizarse. Fabbri señaló que esto sucede “desde prácticas imperceptibles hasta prácticas más graves como la violencia”, en las que el común denominador es el avasallamiento, “pretender disponer de la persona, de su cuerpo, de su tiempo” (trajo ejemplos tan simples como dejar una taza sucia esperando que sea lavada por alguien más). Los “micromachismos”, explicó Luciano, son prácticas o discursos que se repiten y generan incomodidad para las personas con quienes nos vinculamos en cada ámbito, y por supuesto en el trabajo. A la vez, que con las transformaciones que estamos viviendo, la incomodidad también la empiezan a sentir los varones ante “privilegios que se ponen en cuestión”. 

Además, el especialista señaló “cómo hacer algo productivo de esta incomodidad”. Y reflexionó: “No se trata de una crítica lapidaria contra la totalidad de nuestro ser sino un señalamiento hacia alguna de nuestras prácticas o formas de vincularnos que avanza sobre la autonomía de las personas con las que nos queremos vincular”. Entonces, más que de una lista de las cosas que se pueden o no hacer, enfatizó que la clave es el consentimiento: respetar los códigos y acuerdos que se forjan, y no invadir. Ante varias consultas de los y las arbusters, sugirió que “cuando no sabemos qué decir, cuando algo nos molesta, por ejemplo chistes o memes que circulan en un grupo de whatsapp laboral, podemos mandar algun video o contenido que nos invite a reflexionar”. 

Después, Luciana Peker amplió aclarando que lejos de “visiones moralistas en las que la solución es que no haya amor”, el trabajo, como un ámbito fundamental de la vida, es un espacio donde surgen amistades, amores, vínculos, donde nos divertimos, y que el desafío es “que no haya ninguna desigualdad para que las mujeres puedan desarrollar sus carreras”. Peker enfatizó en que el objetivo es que todas las personas por igual puedan brillar en lo que hacen. Recalcó: “El trabajo es la primera herramienta de autonomía de las mujeres”. 

Ambos speakers coincidían en lo que es el quid de nuestra cultura organizacional: el consentimiento. No avanzar sobre el deseo de otra persona. “El consentimiento puede ser la confianza o el código que establecemos”, señaló Peker, donde es fundamental “ponernos de acuerdo”. Y sobre los cambios que nos atraviesan, destacó las “formas de graduación” entre los casos de violencia en los que interviene la ley, y las situaciones de incomodidad, y recalcó “la posibilidad de la palabra y del acuerdo”. 

Los y las arbusters escucharon con entusiasmo y luego compartimos un board de preguntas, comentarios, experiencias. La conversación, guiada por los especialistas, iba despejando dudas y alentando los modos de hacer acuerdos. Luciana precisó: “Una cosa es que los vínculos sean igualitarios y otra cosa es que sean equitativos. Tenemos que tener las mismas oportunidades, a la vez que no hay que tenerle miedo al conflicto cuando los sentimientos no son equivalentes, sino aprender a resolverlo y transitarlo. Me gusta hablar de cuidado”. Eso es fundamental: que nos cuidemos, que alentemos el respeto en nuestros vínculos personales y profesionales. Y esta dimensión impacta en la gestión del talento, para que las mujeres puedan desplegarse en su lugar de trabajo, por eso es fundamental hablar de los modos de vinculación justamente en los ámbitos laborales.

Fabbri concluyó en “apostar por otros modos de vincularnos” y que eso “no significa pelear o ser solemne”. Peker retomó “en una empresa cuesta trabajo generar igualdad”. Es una conversación permanente, una tarea diaria. Luciano señaló que, antes, “la emoción autorizada para tener en público de los varones era el enojo” y la importancia de expresar emociones “desde la vulnerabilidad y escuchando cuando nos las expresan”. Apuntó a “buscar respuestas colectivas” y a “hacer de estos procesos una oportunidad para ser mejores”. Luciana también recalcó el “diálogo” y el “humor” como modos de transitar estos desafíos y finalizó con el deseo que nos mueve: “que todos y en especial las mujeres puedan desplegar las alas y volar en el trabajo”.

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